Antes de terminar sus estudios de Enología ya trabajaba en la bodega en la que su familia participaba con parte del accionariado, bodega que en muy poco tiempo se había convertido en un clásico de la Ribera del Duero: Pago de Carraovejas. Muy joven todavía se convertiría en segundo enólogo de la misma trabajando codo con codo con Tomás Postigo. Posteriormente, diversas desavenencias harían que su familia vendiera sus participaciones en la bodega y que el joven Ramiro emprendiera camino en solitario, primero en las bodegas Finca Museum de Cigales (grupo Barón de Ley) y más tarde poniendo rumbo a Chile. Hoy es director técnico para Quinta Esencia Bodegueros que compagina con la asesoria tecnica y enológica en Barcolobo - Toro, Vinos La Zorra - Sierra de Francia y ahora Bodega del Abad - Bierzo.
 
 
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